lunes, 10 de enero de 2011

Sólo para tí

He sentido tantas cosas
que apenas puedo recordarlas.
Tengo tantos recuerdos
que no sé dónde guardarlos.
Guardo tantos momentos vividos
que empiezan a faltarme años.
Me faltan tantas cosas por hacer...

Suave, lento.
Como hasta ahora,
como casi siempre.
A chupitos fuertes,
a retazos largos,
a compases cortos
pero bien saboreados.
Como quiera el alma,
como pida el cuerpo,
como el tiempo deje...
pero a tu lado.

"La dicha"

¡¡Hoy he visto que amanecía!!
Y he sentido la vida invadiendo mi casa.
Y he olido a sonrisas recien hechas,
y a tizana de recuerdos con canela y limón...

Hoy he visto que llegaba el día,
y con él, hoy venía yo; con mi enferma melancolía,
con mi eterno afán por algo nuevo,
con la risa puesta en la mirada,
con el balcón abierto al amor...

Hoy he visto pasar el día,
y he cocido mi angustia a fuego lento,
y he sacado el jugo a tantos ratos que olvidé en la despensa.
He sentado a mi mesa a una vieja amiga
y le he contado cuántos proyectos tenía.
Y he comprendido que llena tantos momentos de mi vida,
que no quiero que se vaya:
                -¡Quédate, mi Soledad!!
Y ha mirado mis manos, llenas de fuerza,
y se ha ofrecido a recoger las migajas del ayer...

Hoy he gastado un día, mi día, el de nadie más.
Y he mecido un susurro, y cantado flojito una nana muy dulce...
y he dormido al dolor que pasea por mi casa,
y a la duda que a veces me acompaña.

¡¡Hoy he VIVIDO un día!!
No pasó en vano, no se hundió en mi almohada ni lo escondí en un cajón.
He sentido que sigo estando viva, que sigo siendo yo.

           -¡¡GRACIAS DIOS!!
Hay muchos momentos en la vida en que necesitamos escribir, contar lo que sentimos, desahogarnos, sacar fuera miles de historias que queremos ver en un papel para creernos que son ciertas. Y piensas: "Si están ahí, escritas, existen." Y te ayudan a identificarte.
Otras veces, no sólo necesitas saber cuántas cosas sientes, sino que esperas que alguien sienta igual que tú, por eso de dejar de ser exclusivo, cosa que descartas bien pasados los 30.
Pues bien, ese corto paso que hay entre una necesidad y otra, yo aún no lo había dado. La timidez, el qué dirán, el pensar "¿a quién  va a interesarle esto?", tú sabes... Da pereza que te conozcan. Es como desnudarse de buenas a primeras.
Pero claro, todo cambia si el medio en el que he decidido quedarme en cueros, es nudista. Aquí la cosa se ve de otra manera: "este es mi espacio y sólo entrará quien tenga cierto interés y probablemente, comparta esta aficción de chismorrear sobre su propia vida", que por cierto, me parece un deporte muy sano.
Y en esa estamos...