miércoles, 30 de abril de 2014

Las edades del tiempo...

Hubo un tiempo en que siempre habia tiempo.
Pero el tiempo pasaba y donde todo era tiempo, ahora no había tiempo que perder.
Con el tiempo, se pasaba el tiempo apenas sin querer y queriendo, empezamos a gastar el tiempo.
Luego, se agotó el tiempo y echando la vista atrás, llegamos a la conclusión de que no hay tiempo perdido ni gasto de tiempo, si no tiempo vivido a destiempo.

lunes, 28 de abril de 2014

Eso, si yo quisiera...

Si yo pudiera dar voz a lo que escribo,
escucha lo que te digo!
no habría un dios que no llorara conmigo...

Y nada de esto me invento
que sabiendo cuanto sé,
aún siento lo que siento!

Si yo quisiera dar voz a lo que escribo,
haría de mi vida un cuento y de mi piel,
el mejor de los abrigos...

lunes, 21 de abril de 2014

Como yo te sé...

Nunca me dijiste adiós, en cambio, sé que te fuiste para no volver.
Nadie viene después de irse a donde un día yo me iré.
Te siento, sangre de mi sangre;
te guardo en un papel, en un piano negro, en una casa grande
y en un sin fin de notas que algún día tocaré.
Te fuiste sin decirme adiós y yo, que tanto te esperé,
te encuentro entre mi vida, mi historia y mi piel...

(Mi abuelo era poeta; escribía en un pentagrama historias
largas de amor. Acariciaba un piano negro de cola y el
alma se volvía aire. Allí nos conocimos él y yo.
Allí nos esperamos...)

Tú no lo sabes.

Tú no lo sabes,
pero siento magia cuando te veo.
Tú no tienes ni idea,
pero se me agitan los sentíos
cuando te escucho.
Tú no te das cuenta
de que existo dentro de mi...
Es que tú no te das cuenta
de que tengo lo que amo
porque cuanto amo eres tú.
Y te extraña
y lo dudas
y me gritas que ¡qué quiero!
Y lo dudas
y no sabes...
Porque no quieres, no sabes.
¡Y te extraña!
Y no cuentas
y me dejas que imagine
y me exiges que ya sepa.
¡El qué! - te grito en silencio-.
Y te callas.
Porque no sabes.
Porque no sé.
Y me callo...

domingo, 20 de abril de 2014

Yo quise...

Yo quise vivir del aire, del cielo;
y quise amar lo que dentro nacía
a cada instante. De mí, de si...
Y me quemé!!
Me hicieron llagas en el alma
la ausencia de lo real, de lo tangible.
Me ardió el cuerpo de esperar
lo que no existe si no en sueños que el sueño hace...
Me secó la boca el calor del vacío,
del hielo enfermo de no tener nada que tener.
Y me quemé!!
Me prendió en llamas el silencio de mi alma callada,
de mi mudo existir, de mi calvario ciego...
Yo quise vivir del aire, del cielo;
de mí, de si...
Yo quise vivir sin ti, pero no puedo...
Nunca escucharé el silencio...
Tan segura, como que no volveré a respirar cuando te olvide. No por castigo ni sufrimiento, por falta de vida, porque el último aire que expire traerá tu nombre, ya muerto...

sábado, 19 de abril de 2014

domingo, 13 de abril de 2014

Tú eres todo eso.

Como una ola
que adormece mi cuerpo tenso,
como una canción que acuna
mis pensamientos,
casi como una luz
que ciega mis desvelos...
Tú eres todo eso.

Como un cuento de hadas
y yo, la princesa encantada,
como un rayo en la noche
y yo, la rama prendida;
como el canto de un ave
y yo, el bosque en silencio,
casi el aroma de mi piel...
Tú eres todo eso.

Como el correr de un río,
como el vibrar de un eco,
como la sombra del frío
que estremece mi cuerpo.
Como el son de un palpitar,
como el desgarro de un beso;
como un lento despertar...
Tú eres todo eso.

Cada noche

Cada noche
muere un día más
que guardo en el recuerdo,
nace la ilusión
de vivir un día nuevo,
crece la ansiedad
de estrecharme con tu cuerpo,
y sigue, insiste y quema a fuego lento.
Luego, vence el sueño y duermo...

Pero cada mañana
despierto de nuevo y en silencio
maldigo la ausencia de tus besos,
del fuego de tus manos,
del roce de tu aliento.
Cada mañana despierto de nuevo
y en silencio grito:
¡Si supieras
cuánto te quiero!

lunes, 7 de abril de 2014

Un día volveré.

Un día volveré a querer morir.
Cuando nada vuelva a unirme a nada,
cuando pierda sentido mi doble sentido;
cuando apenas quede un hilo de amor por mí...
Será suficiente para no volver.
Y perderé mis ganas y formas,
quedarán vacíos mis zapatos de tacón,
mis camisas de seda y el sonido de mi voz.
Se apagarán los recuerdos que te di,
morirá para siempre mi canción;
la de siempre,
ese amargo tintineo que en el tiempo se quebró.
Dejaré una sonrisa helada,
dos princesas,
muchas cartas y una flor.
Mi flor.
Esa que un día escribiste,
que fue hecha por los dos.

Tú no sabrás por qué y yo,
no diré ni adiós...

Sin querer...

Sin querer...
Sin pensarlo siquiera, te escribí tan bello que temblaba el alba.
Cerraba los ojos como quien descansa la vida agotada y volaba hacia tí; hacia un paseo de inciertos sinsabores que me envenenaban el alma a cada suspiro que daba.

Sin querer, sin saberlo siquiera me inspiré en el comienzo de tus días, de tus noches, del olor de tus silencios, del sonar de tus miradas.

Sin querer, sin quererlo siquiera, se me fue lo cierto, me enfermé de sueños y se me hizo eterno... Eterno el cielo.
Sin querer amor, sin quererlo...

Viéndome pasar...

Me senté tantas veces delante de un reloj...
Agonizando la piel de tanto temor,
 de tanto desesperar.
Se vaciaban los días,
se perdía mi memoria.
Sin saber, sin tener nada que dar,
esperando...
A veces estabas, a veces no.
Y a veces me iba, detrás de tí.
Intentando adivinar dónde te llevaba la vida.
Donde ocupabas los minutos que yo perdí.
Cuántas veces me senté delante de un reloj...
Cuánto tiempo no viví.
Entre la voz y el eco
hay un silencio severo
donde un sí o un no
es capricho de la naturaleza...
Esa es mi historia.