lunes, 21 de abril de 2014

Como yo te sé...

Nunca me dijiste adiós, en cambio, sé que te fuiste para no volver.
Nadie viene después de irse a donde un día yo me iré.
Te siento, sangre de mi sangre;
te guardo en un papel, en un piano negro, en una casa grande
y en un sin fin de notas que algún día tocaré.
Te fuiste sin decirme adiós y yo, que tanto te esperé,
te encuentro entre mi vida, mi historia y mi piel...

(Mi abuelo era poeta; escribía en un pentagrama historias
largas de amor. Acariciaba un piano negro de cola y el
alma se volvía aire. Allí nos conocimos él y yo.
Allí nos esperamos...)

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