lunes, 7 de abril de 2014

Viéndome pasar...

Me senté tantas veces delante de un reloj...
Agonizando la piel de tanto temor,
 de tanto desesperar.
Se vaciaban los días,
se perdía mi memoria.
Sin saber, sin tener nada que dar,
esperando...
A veces estabas, a veces no.
Y a veces me iba, detrás de tí.
Intentando adivinar dónde te llevaba la vida.
Donde ocupabas los minutos que yo perdí.
Cuántas veces me senté delante de un reloj...
Cuánto tiempo no viví.

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