lunes, 7 de abril de 2014

Un día volveré.

Un día volveré a querer morir.
Cuando nada vuelva a unirme a nada,
cuando pierda sentido mi doble sentido;
cuando apenas quede un hilo de amor por mí...
Será suficiente para no volver.
Y perderé mis ganas y formas,
quedarán vacíos mis zapatos de tacón,
mis camisas de seda y el sonido de mi voz.
Se apagarán los recuerdos que te di,
morirá para siempre mi canción;
la de siempre,
ese amargo tintineo que en el tiempo se quebró.
Dejaré una sonrisa helada,
dos princesas,
muchas cartas y una flor.
Mi flor.
Esa que un día escribiste,
que fue hecha por los dos.

Tú no sabrás por qué y yo,
no diré ni adiós...

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