miércoles, 23 de julio de 2014

No, ya no...

Un día el jardinero me dijo:

-¿Del jardín de mis amores te gusta alguna flor?
-Me gustó, señor mío, me gustó; pero ya no.
Me fijé en su belleza, el aroma me embriagó;
acaricié la suavidad de sus hojas
y con ansia, bebí la salvia que al cortarla derramó.
-Dime entonces, mujer, si era bella y olorosa,
si al cortarla derritió tu corazón,
¿Por qué antes sí y ahora no?
-¡Porque antes yo era ciega, la pasión me enloqueció!
-¿Y ahora ves? ¿Te volvió la razón?
-Ahora me di cuenta que es mi amor quién la mató.
-¿Quieres otra?
-No, ya no...

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