viernes, 12 de septiembre de 2014

Ya sé...

No es que quiera huir
es que apenas quedo.
Y no es que anhele
fundirme con tus ganas,
es que puedo.

Te confundí con la vida
una mañana y la pinté de negro...
Me reí de las sombras,
de la angustia y del miedo.
Te dí la fuerza del día,
te di el sabor de un beso
y el silencio de mi alma callada
por tanto tiempo.

Ahora ya sé por qué;
ya sé por qué te quiero...

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