miércoles, 1 de octubre de 2014

Es después que la vida pasa...

Nadie sabría decir de qué color son las ganas;
cómo se escriben los deseos,
cómo se aprecian las distancias
que nos empuja a cada lado de la cama.
Nadie entendería lo que yo describo sin palabras
desde el fondo de este espacio inerte que se llama olvido.
Nadie querría sentir esto que se escapa de los dedos
como si fueran sueños al llegar el alba,
como si fueran momentos que ni siquiera he vivido.
Nadie...

Nos enciende el silencio de lo bello,
de ese inexplicable olor a incienso que se cuela en el recuerdo,
en el deseo de tener lo que tuvimos
ahora que es pasado,
ahora que saboreamos el bruñido de su estampa
cuajada de emociones, cargada de anhelos y añoranza...
Todo pasa y es entonces cuando sentimos el olor de la vida,
de la agonía, del placer y el sufrimiento del amor,
del desgaste del alma torcida,
a ratos cansada, a ratos vencida, a ratos inflamada de ira.

Qué es si no el paso del tiempo
que sentir el cuerpo lleno de pasiones
resistidas a no seguir muriendo,
dispuestas a insistir,
a perdurar en lo más hondo del sueño.
De qué sirve si no la vida,
si no es viviendo...

4 comentarios:

  1. ¡Precioso, me encanta lo que escribes!

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  2. !Precioso, me encanta lo que escribes!

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  3. !Precioso, me encanta lo que escribes!

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  4. Muchísimas gracias por tu apoyo!! Un beso.

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