lunes, 27 de octubre de 2014

Te voy a enredar un cuento...

Érase un cierto lugar incierto donde el cielo gastaba un celeste desvaído, cobrizo acabando el día, oscuro al entrar la noche...

No sé qué sabría de intentos y misterios, de miedos y sonrisas; no sé qué trataba a intervalos de tiempo, de espacios muertos, de campos de olvido.
Era un lugar perdido, a ratos de vida, a veces prendido de la magia escondida de algún silencio en grito.

Despertó en mí la sentencia de un juicio rendido a la memoria de un amor ya dormido por falta de atentas miradas al alma del otro, al cuerpo prendido de un montón de momentos enredados en la historia.

Y entre restos de calma y deshechos de nada, aprendí que es el cuerpo quien toma la fuerza del recuerdo en reposo y es el tiempo quien quema la espera de encontrarse perdido en algún lugar tenebroso.
Es el tiempo quien vuelve a la vida a un amor olvidado en el pozo oscuro de quien todo lo olvida.

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