jueves, 27 de noviembre de 2014

En Sevilla.

Hoy me acordé de ti.
Porque era invierno,
porque hacía frío,
porque toda la ciudad
se quedó prendada
de tus ojos en los míos.
Y me paró por la calle
a preguntarme descarada
todo lujo de detalles:
¿Dónde fueron vuestras charlas?
¿Y el temblor de aquellos ojos
cuando hablaban sin palabras?
¿Dónde están esas sonrisas maliciosas
y esas ganas de abrazaros
y reir por cualquier cosa?
Se guardaron, mi querida;
nada altera el sentimiento
ni el recuerdo de un amor
que se hizo a la medida.
Paseó por estas calles
cuando hirvió en nuestras manos
y hoy se pinta de recuerdos
para no sufrir la herida
de sentirnos un fracaso
a este lado de la vida.
Quizás al otro, volvamos a encontrarnos
y a quemar nuestros suspiros
abrazados en tu orilla
mientras pasa de la mano
el amor también mundano
de la gente de Sevilla.


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