lunes, 29 de diciembre de 2014

Sin ti.

Qué difícil que sucedan las mañanas
como si yo no te quisiera.
Caminan las horas como una pavesa, lánguidas, ojerosas;
tan cansadas de no tenerte como yo,
como mis huellas, como mi sombra,
tan cansadas de arrastrase solas.
Qué difícil que sucedan los días
sin que sucedas...


viernes, 19 de diciembre de 2014

Frente a frente nos ganamos...

Hoy me senté a esperarte...
Y te vi llegar
con tus pasos firmes,
tu elegancia puesta
y esos ojos mirando perderse la vida
con su sombra a cuesta.

Te vi notar mi mirada
y mirarme sonriendo
y abrazarme desde lejos
como quien me está perdiendo.

Se paró tu cuerpo en seco;
frente a frente dibujando
nuestras manos dos caricias
que en el aire se quedaron
como si llevaran prisa.

Yo no pude levantarme
pero te tendí mis sueños
y quisiste acompañarme;
quedarte conmigo en esta historia
donde fueras mi último dueño.

Te perdí mirando al río
pero ya nada podría arrancarme
las ganas de tus ojos en los míos.
Se apagaron tus pisadas con la tarde
y en mi banco solitario y frío
dejé grabado un te quiero con el alma
y en mi carne, un desesperado adiós
a tu amor tardío...

martes, 16 de diciembre de 2014

Palabras prohibidas.

Hay palabras prohibidas...
Esas palabras que nos encadenan el alma,
esas que te abrasan el cuerpo
mientras persisten doblegándonos
la voluntad y el criterio.
¡Qué bellas!
Qué enorme el espacio que invaden,
qué agotador el eco.
Cuánto insiste el zumbido
de ese viento tibio
que nos abraza el alma
cuando no se va del pensamiento
la palabra callada:
un puñado de letras sin lugar físico.


Siempre nada...

Una rosa negra
y en el tallo, una espina
y en la espina, cuatro cruces
de verdades a medias,
reguero de noches inquietas
cansadas de tanta rutina:
un te quiero que no llega
y un adiós que me lastima.
Y esta enferma duda
de no saber qué es lo que tengo
cuando tengo el alma muda...

viernes, 12 de diciembre de 2014

Hasta el suelo...

Si te sirve de consuelo
agarra esta mano mía
que no tiene más pañuelo
que mecerse entre tus dedos
para no quedarse fría.

Y si te sirve de consuelo,
mira la huella de mi agonía
que tiñó de gris mi pelo
y aún tirándome hasta el suelo
aquí me tienes todavía,
respirando como puedo
para no morir vacía.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

¡Quédate!

¿Te atreves a vivir sin mi?
¿A dejarme ausente?
De tus días, de tus cosas...
¿Te atreves a mirar al mundo
de frente?
Y gastarte la mirada
confundiendo entre la gente
lo que tantas veces yo te di:
mi camino errante,
perdido en sueños,
prendido de rosas,
prendado de ti...
¿Te atreves a no quererme más?
¿A no quererme?
¿Te puedes imaginar
un instante sin tener
un sitio fijo al que mirar?
¡Atrévete!
Yo soy consciente
de que ese día que no estés
no será por valentía;
quizás la vida se canse de verte
desgastado y deprimido.
Quizás la vida se canse
de no verte conmigo...