viernes, 12 de diciembre de 2014

Hasta el suelo...

Si te sirve de consuelo
agarra esta mano mía
que no tiene más pañuelo
que mecerse entre tus dedos
para no quedarse fría.

Y si te sirve de consuelo,
mira la huella de mi agonía
que tiñó de gris mi pelo
y aún tirándome hasta el suelo
aquí me tienes todavía,
respirando como puedo
para no morir vacía.

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