martes, 16 de diciembre de 2014

Siempre nada...

Una rosa negra
y en el tallo, una espina
y en la espina, cuatro cruces
de verdades a medias,
reguero de noches inquietas
cansadas de tanta rutina:
un te quiero que no llega
y un adiós que me lastima.
Y esta enferma duda
de no saber qué es lo que tengo
cuando tengo el alma muda...

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