jueves, 19 de febrero de 2015

Tu ausencia...

¡Ay, amigo!
Cuántos días me senté a mirar tu ausencia.
Me embestían los deseos de salir a buscarte,
de ganarle tiempo a la distancia
y traerte a razones ganadas.
Después me envolvían las luces
y despertaba a la amarga realidad
de que sólo viviste un instante;
el momento de enredarme para siempre
en el eco de tus pasos...

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