jueves, 9 de abril de 2015

Cansados de nada


 Yo miraba al frente.
 Y en un descuido de la indiferencia
 me hice consciente del cielo.
 No era azul, sino gris
 y no entiendo qué gama
 usaron los dioses esa mañana
 que pintando la vida de vida
 lo mismo veía en el suelo
 que mirando hacia arriba.
 Reparé a lo lejos,
 donde parece que todo se acaba
 y en el último término
 presagiando una mirada,
 encontré el espejo
 de mi vida cansada.
 No fue el día, ni los dioses
 quienes pintaron de gris
 aquella mañana,
 eran mis ojos vacios de ti,
 cansados de nada...

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