jueves, 4 de junio de 2015

A dos islas del mar...

Dicen que a mar abierto, el viento nos trae el misterio de otras vidas y que en la noche, según brille la Luna se hace visible o no, el traje de nuestra historia.






Querido desconocido:
Me dijeron que ayer usted me estuvo siguiendo; que dejó su dirección por si a mi espalda había sentido el roce de su aliento y hoy, quería mirarle a los ojos.
Y puedo decirle que en la inocencia de mis pasos, su silencio presentó un camino que hoy llena de ilusiones mi reguero de días vanos.
No sé si es que pude sentirle o si acaso presentí su estancia cercana y pretenciosa; no sé si seguirá detrás de estas letras cuando lleguen a su destino, ni si tendrán respuesta. Pero escuche con sus dedos estas ultimas palabras que le dedico: tengo la vida llena de escombros adictos a la pena. No pise mi camino si sus pies no andan descalzos...




Atentamente, esta que le escribe.

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