viernes, 21 de agosto de 2015

Alguien queda...

Aun tenía los ojos tristes. La maldad de la vida asomada a dos faros apagados...
Cuánto duele la vida que no se espera, la que sorprende a una espera inocente. Se arruga el alma, se gasta el aire y en un cuerpo podrido la mejor sonrisa es llanto amargo.
Inmensa isla apartada del mundo.
La soledad del que no está solo más que de si...
Y te amarran el alma, y te hacen jirones la templanza y la paz ¡cuánto dar por sentirse ser!
Y decides vivir, porque no puedes decidir y entonces lo hace la vida. Y ella confía en ti. Y desata tus alas, y le pone nombre a tus vuelos...
Y despierta el alma. Se puede respirar de otro aliento, se puede. Alguien existe que escucha el silencio, que mira los ojos tristes y hasta ve donde no quedan luces.
Alguien queda después de nada...

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