viernes, 4 de septiembre de 2015

Constantemente busco la soledad. Como si ella me hubiera provocado una adicción casi enfermiza. Y creo que igual le provoqué yo; nos necesitamos de frente, llenándonos de silencios el cuerpo y de vacios los recuerdos amargos del corazón.
Me mira desde lejos, celando mis conversaciones y mis risas y yo, desde ese momento no quiero ser de nadie más.
Otras veces se distancia, orgullosa y egocéntrica, pero en ese espacio muerto siento su necesidad de mi. Y salgo a buscarla; al encierro donde guarda hasta mis suspiros.
Y allí nos amamos. Y allí nos despedimos cada vez. Y allí volvemos a encontrarnos.
Nos pertenecemos porque nos unió la libertad de habernos buscado...

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