lunes, 21 de septiembre de 2015


Esta forma descarada y oblicua que tengo de enfrentarme a la vida, esta misma, me arranca de cuajo las alas a cada segundo, de la misma manera que me abre las puertas del cielo y me invitar a volar. ¡Qué vida ésta! ¡Maldita descuidada y enferma de locura!
No se vive porque se quiera y no se deja de querer aunque apenas quede un hilo de vida, pero aun así, suceden los días como si nada. Definitivamente no domino su idioma y ella no controla mis formas...

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