domingo, 6 de septiembre de 2015

Tengo tantos motivos en el alma como silencios en los dedos. Y es que a veces las palabras no tienen sentido cuando no tiene sentido nombrar lo que se siente.
Otras veces, una sola palabra da sentido a todos los silencios que enmudecieron el corazón, pero en una de estas otras veces, la razón se impone y es el silencio quien responde a la palabra. Callando para siempre...

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