martes, 13 de octubre de 2015


¡Ay!
En este río de vida
quise beberme sus ansias
porque era mío, señor
porque era mío...
Y pasear sus besos
por mi boca,
estancia de mis ganas locas, señor
¡de mis ganas locas!


¡Ay, Dios mío!
Qué me duelen las manos
de remarle en este río
a todas horas, señor
a todas horas tan frío...

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