sábado, 17 de octubre de 2015

Sentarme frente al mar, reír en la cama con mis hijas, levantarlas cada mañana de su vida, tomar una cerveza con los amigos, escribir mientras veo llover, confiarme a la familia... No soy más; estoy llena de cosas sencillas y estoy hecha de momentos exquisitos. Qué más se puede pedir...

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