jueves, 19 de noviembre de 2015

A la altura de mi deriva

Tan exquisita tu boca
y esa manera tuya
de contonearte a mi altura...
Parece que te hicieran
el vaivén de las olas
a media luz
y a escasos milímetros
de mi cintura,
en ese justo momento del día
donde se acuesta la tarde
y se vuelve rebelde la vida.
¡Recoge mis velas blancas
y el ancla, que sigue hundida!
Calienta el aire que respiramos
y deja que pierda el norte.
Víveme a la deriva...













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