miércoles, 11 de noviembre de 2015

Tus ojos: mi hiel.

Yo podría hacerte un cuento
de cada mirada y a oscuras,
sin verte los ojos siquiera,
adivinar el final
que sin duda quisieras.


No obstante -y teniéndote en cuenta-
me imagino que hay escenas
de esta historia, donde nada que dijera
podría asemejarse a eso
que en tus ojos encierras.


Escalofríos de muerte
-y no exagero-
me arrancan de los dedos
las ganas de escribirte,
pero no debo...

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