miércoles, 13 de enero de 2016

MICRORRELATO



Todo cambió un martes.

     -Amor mio, llego esta tarde de Londres. Paso a recogerte para cenar... - te escuché decir.
No era yo tu destino ni tu fin aquella noche; alguien al otro lado del teléfono ya pensaba qué vestido ponerse.
El miércoles no viví.
El jueves viví sin mi.
El viernes viví sin ti...
El resto de mi vida, viví.
Ese día supe que todo habia cambiado, menos tú.

sábado, 9 de enero de 2016

 ¿Rompemos?
¿Quieres deshacerte conmigo?
A fin de cuentas, no hay marea que no provoque la Luna ni orilla que no bese algún mar...
Así, tu y yo podemos ser esa costumbre que dada por hecho, salpique ingenuamente nuestros días de locura.

Dos estaciones

Tuve que vestirte de otoño cuando aún ardían las tardes en mi cuerpo; dejar que las lluvias arrancaran de mis brazos esas ganas de tenerte conmigo.
Y calmarme la necesidad de escucharte a golpes de invierno: gélido, gris, sombrío...
Tú quisiste secarme el amor enterrandolo en hielo y yo, aún lloro las dos estaciones que pasó sin ti este tren baldío. 
Sé que debo ponerle nombre en el pasado,
y buscarle hueco en los estantes de mi olvido;
yo sé que no volverán sus días a cruzarse con los míos
y sé que ningún otro verano escucharé su voz.

También siento que a su paso rompió los embalses de mi alma,
esa que usted no tuvo y yo quise prestarle tantas veces;
tantas veces como usted no quiso... como usted no quiso.
Y es que no llego a alcanzar la razón de su destino...

Ante la duda, no puedo llamarle señor.

Ella nació descalza de por vida pero nunca anduvo sola.
Traía un camino escrito detrás de cada paso y en su espalda, un saquito de esperanzas
que le abrigaba las noches frias.
No tuvo distancias en el alma; el recuerdo la hizo hielo y el amor la volvio sal.
Un mar de dudas cubrió la estampa de su figura aquella noche que no volvió...

domingo, 3 de enero de 2016

 ¿Con qué aperos se trabaja la vida?
Labrando el porvenir de la pobreza se hacen castillos los señores.
Díganme si no hay tierra más fértil que el corazón de un hombre que nace...
Vestida de Luna rota se sienta a la mesa su sonrisa: un padre que vestido de esperanza muerta, mira repetirse su historia...
Cuando usted decia mi nombre, señor...
Cuando usted reía...
Señor, cuando era usted y yo era...
No olvide que espero.
Y no espere que olvide...