sábado, 9 de enero de 2016

Dos estaciones

Tuve que vestirte de otoño cuando aún ardían las tardes en mi cuerpo; dejar que las lluvias arrancaran de mis brazos esas ganas de tenerte conmigo.
Y calmarme la necesidad de escucharte a golpes de invierno: gélido, gris, sombrío...
Tú quisiste secarme el amor enterrandolo en hielo y yo, aún lloro las dos estaciones que pasó sin ti este tren baldío. 

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