miércoles, 27 de abril de 2016

A fin de cuentas...

Parece que la vida nos obliga a olvidar a cada rato: personas, sentimientos, ofensas, amores... Y creo que eso nos hace libres más que nada en el mundo... al fin y al cabo, somos el resto de nuestra inocencia.
Así que he decidido no ser el resultado de una suma de recuerdos, sino el producto del olvido elevado a su máxima potencia.

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