martes, 19 de abril de 2016

En tu estancia.

Me quedé con los brazos vacios.
Sin un por qué,
sin saber si hasta nunca...

Pero tuve el abrazo perfecto.
Ese que amortigua cada pena,
ese que nos mece la angustia
y nos mantiene caliente el cuerpo
cuando el hielo, nos hizo la razon
de otra embriaguez.

Tuve la boca que más mentía
pero es que en cada mentira,
la conciencia me volvia loca
y el deseo, inconsciente.

Y tuve un paseo esculpido
en las maderas de mi cuerpo,
inherte grabado en besos,
versado poema pendiente,
olvidado...

Hoy tengo la imprudencia
de este amor en el hueco
de tu estancia preferida.

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