miércoles, 25 de mayo de 2016

Diario.

A veces me descubro a mi sombra.
¿Por qué se está tan seguro en la penumbra de la vida?
Debería poner mi mecedora frente al balcón y dejarme mecer por la
excelencia...
Quizás las luces me juegan malas pasadas -también las de otros-, pero no pienso hacer de ello una excusa perfecta sino un motivo mediocre.
Mi sombra ya tiene dueño. Y no es quien la guarda, es quien la evita.

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