jueves, 28 de julio de 2016

Quizás tus dedos contaron de ti lo que nadie se atrevió a interpretar. Y quizás en blanco y negro, tu diario se hacía ausente ...

Yo no supe de tus penas, ni tuve tiempo de comprender tu vida, ni de contener aquella última lágrima, pero suspiré al compás que marcaban tus manos.

Cuando ya no estabas, tu música me hizo de ti.

Sola.

Sola,
cada vez que te busco;
cada vez que te encuentro,
más sola.

Supongo que eres consciente
de que esta lejanía
a la que me sometes,
es el umbral del adiós.

Se quedan las estancias en penumbra
y a través de las persianas,
la luz dibuja a su antojo
lo que pudo ser...

Está la casa en silencio.
Los armarios deshabitados.
La cama intacta.
No queda olor a ti.

El pasillo se hizo estrecho
y al salón, se accede por el recuerdo.
En un rincón, el bar encendido:
     - Una copa, por favor.

Pero sólo me atiende el olvido.



lunes, 25 de julio de 2016

Primera persona, presente indicativo.

Fuiste mi plural
y el sentido de todos mis lapsus cardinales;

fuiste,
que no es.

Y aquí existo aún
sin un nosotros;

y aquí soy
más que en ningún sitio;

¡soy!
que no sólo fui.

Apagando eses
detrás de cada intención;

tan segura de mi...
tan distinta de ti...

Tú: segunda persona,
singular y ausente.

Yo: dueña del olvido.


Señor,
hubiera sido tan fácil
amarle sin descuento...

Pero fíjese,
quiso regalarse una vida conmigo
y fui yo quien pagó su desvarío.

Así que a fin de cuentas, señor,
creo que usted me debe lo que es,
por yo amar lo que nunca hubiera sido...

miércoles, 20 de julio de 2016

Somos paisaje...

Si yo pudiera explicarte...

Pero no sé.
Porque tú no has podido explicarme
y eso, deja una cancela encerrándome el alma.
Una de esas donde me balanceaba de niña,
¿te acuerdas?.
Una de esas que deja pasar la luz
mientras te recuerda que tú eres el extraño.
Una de esas que sólo se abren desde dentro,
y en todo caso,
empujando con fuerza la frialdad del hierro forjado.

Hay cosas inexplicables que nos cuesta la inocencia.
Y te quedas sin respuestas.
Y te gastan los silencios.
Y sólo una y otra vez te preguntas:

¡por qué!,  ¿por qué? , por qué...

Hasta que un día, ya no importa qué pasó.
O qué no debió pasar...

Un día te miras al espejo y ves tu espalda.
Y un collar de te quieros colgando hasta la cintura,
brillantes tallados que vuelven a ser piedra.

El amor se hace mar en la cuenca de los ojos
y la vida nos devuelve al paisaje.

Apenas un paseo en mi cancela
y soy de allí
o soy de aquí.

O soy
apenas... de ti.

lunes, 18 de julio de 2016

Señor, quizás la mejor medicina para esta enfermedad es olvidarle.
Tenga en cuenta que provoca los síntomas sin rozarme siquiera. Y tenga en cuenta que nunca podrá ni rozarme...
A veces me pregunto si calmarme la vida es morirme en su recuerdo o recordarle hasta la muerte.
Pero es que a veces siento que no estuve viva hasta el momento de enfermarme.

jueves, 7 de julio de 2016

"El mundo es redondo. Es dañino recorrerlo con pensamientos cuadriculados."

Y es que el cuadrado, a pesar de tener cuatro ángulos, todos son igual de rectos.
También andan por ahí ciertos "figuras" con un ángulo obtuso muy interesante, que les relaja mucho la existencia.
Y están quienes miran la vida desde su prisma, con sus ángulos agudos... bueno...
Yo me quedo con lineas paralelas, formando caminos que recorrer y sin más figura que la de mi sombra.

martes, 5 de julio de 2016

Hay lugares a los que uno no debe ir, donde nunca debe volver. Son esos lugares que frecuentamos una y otra vez para encontrarnos con quienes ya no somos; ese pasado que nos obligó a reubicarnos, esas fiestas donde perdimos el zapato...
La vida es una proporción inexacta de oportunidades y consecuencias y en esas, mirar atrás y querer reconocernos, es perderse en la consciencia.
Quizás he dejado atrás más de lo que quise pero, arrastré conmigo la emoción de unos ojos que ven por primera vez, y unos dedos sensibles al tacto de la vida, en cualquier doblez, y un corazón dispuesto a pararse por un beso, y una mirada que se ausenta para volverse adicta a la belleza...
Quizás tuve que perder pero, conservo las pestañas húmedas de alegrías contenidas y de penas devueltas. Me queda un puñado de timideces locas de atar y la extravagancia de un sueño resuelto; y esta forma desordenada de llevar los años, más en mis caderas que a la espalda...
Quizás no viví lo suficiente, quizás conocí a medias la vida pero, ella se hizo inmensa dentro de mi; ella y yo... intensas. Las dos, aún por descubrir...