jueves, 28 de julio de 2016

Sola.

Sola,
cada vez que te busco;
cada vez que te encuentro,
más sola.

Supongo que eres consciente
de que esta lejanía
a la que me sometes,
es el umbral del adiós.

Se quedan las estancias en penumbra
y a través de las persianas,
la luz dibuja a su antojo
lo que pudo ser...

Está la casa en silencio.
Los armarios deshabitados.
La cama intacta.
No queda olor a ti.

El pasillo se hizo estrecho
y al salón, se accede por el recuerdo.
En un rincón, el bar encendido:
     - Una copa, por favor.

Pero sólo me atiende el olvido.



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