lunes, 8 de agosto de 2016

Las notas del ayer.

       ¡Átame, por dios!
       O déjame sin fuerzas...

A veces escucho romperme.
Es el sonido de dos notas a piano:
agudas, insistentes y altivas.

       ¡Átame las manos!
       Por dios, átame...

Yo no quiero tocar tu recuerdo
y no tocarte, ¡ay! no poder tocarte...
la magia de este desconsuelo.

Sin un nombre,
sin un espejo,
apenas el sudario de mi ayer.
           
            ¡Maldito piano!
            Deja de tocarme...
         
        ...no me arranques la piel.




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