miércoles, 5 de octubre de 2016

DIARIO DE UN AMOR



A la escuela se va a sabiendas de que hay lecciones que nunca aprenderemos.

Señor,
En estos días comprendí que olvidar no siempre forma parte del destino, que a veces formulamos inquietudes porque presumimos un resultado exacto.
Supe señor, que salpicar de noche los cristales mientras se burla la aurora de mi no es representar el sainete de mi vida, sino despertar a los sueños para ir a clase.
He sentido en estos días que no tiemblan mis cimientos cuando el miedo me derrumba, ¡que no! que si acaso,  me estremece lo que no conozco aún de las raíces del mundo, de las cortezas de quien siempre anda por las ramas.

Señor, aprender no es pretender un camino, es rendirlo, y mire, mire cómo traigo los brazos de fuertes y los pies de descalzos...

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