martes, 15 de noviembre de 2016

DIARIO DE UN AMOR.

Señor,

Quizás debí cantar aquellas primeras letras... herrumbre de mi pena...
Quizás señor, mantenerme envuelta en mis enaguas restó prestancia a mi propio entendimiento... Y amé sin arrogancia. Y gasté la acera buscando no tenerme que ir. Y me hice chica. Y nací sin madre. Y me fuí sin salir siquiera.
En aquellos días señor, sus ríos de gloria mentían salinas desde mis ojos...
postillas para mi amor...

En aquellos días, viví muriendo un poco en cada uno de sus ecos ¡Qué lástima señor, que usted no lo vivió!

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