sábado, 5 de noviembre de 2016

¡Malditos zarcillos acoralados,
engarzados en metales
y clavados en la piel!
Esos recuerdos,
que de pronto me adornan el semblante,
me sonrosan el pasado,
me revientan en sonrisa la boca;
me derraman la mirada cara abajo...
Malditos momentos maravillosos,
con el alma contenida
y la moral callada.
Joyas reservadas a cualquier momento
que se vista de ti...

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