martes, 10 de enero de 2017

A ese tú de usted...

Yo sé que a solas salgo perdiéndote, pero ¿crees que me importa? ¿Tú crees que me abrigo en tu recuerdo? ¿Crees que me asustan tus lagos mentales?
Te pierdes entre mis pies, bajo mis uñas. Enredado en tu ser descafeinado apenas pareces la madeja de un gato: crees jugar con él, dueño del juguete... Ja! ¡Qué paradigma!

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