martes, 10 de enero de 2017

La cita.

Tú y yo nos sentaremos a las 7:30, después de haber inspeccionado el cuerpo del delito.
Te invitaré a mirarme de frente, a sentirte culpable, a querer morirte en el veneno que derramo por ti.
Te explicaré lo inexplicable y quiero que entiendas el por qué de mi desnudez ambigua: necesito serte donde nadie te es.
Escucharé tu espacio, por si al llenarlo de letras descubro algún suspiro. Y enmudeceré donde quieras a lo largo del café, y en los besos que me pidas.
No quiero coaccionarte. No intentes reprimirme. A las 7:30 tenemos una muerte segura, de la que no quiero escapar...

No hay comentarios:

Publicar un comentario