domingo, 5 de marzo de 2017

Fui yo quien abrió esa ventana... Y fui yo quien te invitó a sentarte a mi lado, y a compartir un desayuno al sol. Café y confidencias: contundente alimento para el recuerdo.
Me encantó conocerte al trasluz de mis propios instintos.

Gracias Karmelo.

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