miércoles, 26 de abril de 2017

Yo te lo explico:

   -Deambulaba por la vida cuando me encontré en un cruce de caminos. Uno llevaba a un bosque sombrío, el otro, a un mar en calma.
De pronto pensé que las aguas saladas están llenas de corrientes que no aparentan más que en las orillas; podría nadar hasta cansarme y terminar viva o dejarme llevar a la deriva y seguir muerta.
Después pensé que en las sombras del bosque habitan especies que no existen en otras condiciones... Y entonces me di cuenta que quizás el sol entraba en su medida justa, que quizás mis tormentas necesitaban tierras donde germinar; que quizás mi camino era encontrarme en lugares de pocas luces, donde los sueños son una costumbre... Y me adentré.

Malditos rayos que me hicieron arder. Malditas corrientes de aire que me arrastraron hecha polvo...
Benditas manos que recogieron lo que fue de mi para sembrar la vida que nunca tuve.

Gracias por quererme.


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