miércoles, 10 de mayo de 2017

Adiós, señor...

¡Qué frío!
Qué frío el umbral de tu nombre...
Canales de agua hirviendo
mi sangre en tu olvido;
huellas sombrías
de un porqué que nunca estuvo.
Apenas de puntillas
me alcanzaste el alma
para un sin nada.
¿Qué habrá sido de ti?
Señor sin honor ni gloria,
sin rastro de ser quien eres...
Qué triste es el frío
de un sombrero en el suelo.
Qué frío el suelo al que caíste.
Qué triste tu caída en mi...

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