miércoles, 7 de junio de 2017

Hoy tuve que mirarme dos veces antes de verme...
Y es que hay ausencias que se instalan en los ojos, pestañas del recuerdo, que se quedan en la boca, ácido vacío, y que se clavan en el alma, racimos salados que enjugar...
Pero estaba en mi propia ausencia, pendiente de mi, perpleja y expectante.
Desaparecerme a ratos y encontrarme viva: un capricho consentido...

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